Transformación digital que cambia
cómo trabaja tu empresa.
Rediseñamos procesos, responsabilidades, información y herramientas para reducir trabajo manual, duplicidades y fricción entre áreas. La tecnología viene después, cuando sabemos qué tiene que resolver.
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Digitalizar una forma de trabajar confusa no la convierte en una buena forma de trabajar. Solo la hace digital.
En muchas empresas, la forma de trabajar no se diseñó de una vez. Se fue haciendo: una herramienta que alguien contrató, un proceso que se montó para salir de un apuro, un archivo que se compartió una vez y ahí sigue. Con el tiempo, eso funciona, pero cuesta más de lo que debería.
El síntoma habitual no es dramático. Es que hay que preguntar a alguien para saber en qué punto está una cosa, que la misma información se teclea dos veces, que un proceso solo funciona si lo hace la persona que se lo sabe.
Este trabajo consiste en rediseñar eso antes de comprar nada: qué pasos tiene un proceso, quién es responsable de cada uno, dónde vive la información y, solo al final, qué herramienta lo sostiene.
Cómo trabajas hoy, cómo debería fluir.
No todas las empresas se reconocen en todo lo de la izquierda. Con dos o tres de esas cosas ya hay trabajo que hacer.
El trabajo funciona, pero cuesta más de lo necesario
- La misma información se copia de un sistema a otro a mano
- Para saber en qué punto está algo, hay que preguntar a una persona
- Las aprobaciones van por correo y a veces se pierden
- Hay tareas que solo sabe hacer quien las inventó
- Herramientas que se solapan y otras que nadie usa
- Cada cliente o empleado nuevo añade más excepciones
El trabajo pasa por donde tiene que pasar, una sola vez
- La información se registra donde corresponde y se reutiliza sin copiarla a mano cuando no hace falta
- El estado de los procesos clave puede consultarse sin depender de preguntar a una persona
- Cada paso tiene un responsable definido
- Lo repetitivo está automatizado donde eso aporta algo
- Las herramientas están conectadas y cada una tiene su función
- El crecimiento añade menos excepciones y menos trabajo manual
Esto es lo que se compra aquí. No un programa nuevo: que el trabajo deje de depender de que alguien se acuerde, y que el tiempo que hoy se gasta en mover información se dedique a otra cosa.
El orden de trabajo es este.
Empezar por la cuarta capa tiene un riesgo: elegir software antes de haber definido qué proceso tiene que sostener y quién va a utilizarlo.
El producto no es un CRM ni una automatización. Es una forma de trabajo mejor diseñada.
¿Es este tu punto de entrada?
Transformación tiene sentido cuando el problema atraviesa procesos, áreas y sistemas a la vez. Si es más concreto, hay una entrada más directa.
El problema no está en un sitio: está en cómo se pasa el trabajo de uno a otro.
- Has crecido y lo que funcionaba con hojas de cálculo y correo ya no da
- El equipo dedica horas a mover información entre sistemas
- La información importante está en cabezas y no en ningún sitio consultable
- Tienes varias herramientas y ninguna se habla con las otras
- Sospechas que hay cosas duplicadas, pero no sabes cuáles quitar
Si la pregunta es más concreta, vamos directos.
- Si no sabes qué está frenando el negocio, empieza por el diagnóstico
- Si lo que falta es saber qué decidir con los datos que ya tienes, cuadro de medición
- Si tu pregunta es qué tareas concretas puedes mejorar con inteligencia artificial, IA aplicada al negocio
- Si los procesos están bien pero al equipo le falta criterio o soltura, formación y acompañamiento
Lo que se hace, según lo que haya que arreglar.
El alcance se acuerda al principio, igual que el horizonte temporal. No todos los proyectos tocan las cuatro capas ni tienen que hacerlo de golpe.
Cómo se desarrolla el trabajo.
La duración depende de cuántos procesos entren en el alcance y de cuánta gente esté implicada. El orden sí es fijo: no se puede rediseñar lo que todavía no se ha entendido.
Entender cómo se trabaja hoy
Conversaciones con dirección y con quien hace el trabajo cada día, porque no suelen contar lo mismo. El objetivo no es juzgar lo que hay, es entender por qué llegó a ser así: lo que parece absurdo suele tener un motivo de origen.
Diseñar cómo debería funcionar
Procesos rediseñados capa por capa: pasos, responsables, información y —al final— herramientas. Aquí se decide también qué conviene automatizar y qué es mejor dejar manual, porque no todo lo automatizable merece la pena.
Priorizar los cambios
Qué se cambia primero, qué depende de qué y qué puede esperar. Se prioriza por impacto, dependencias, esfuerzo y riesgo: qué desbloquea más valor, qué necesita ocurrir antes y qué podemos cambiar sin comprometer lo que hoy funciona. Cada cambio con responsable, plazo y una forma de comprobar que ha servido.
Implantar y ajustar
Acompañamiento durante los cambios: resolver bloqueos, ver qué se atasca en la práctica y ajustar lo que en el papel parecía bien y en el día a día no lo está. El plan cambia cuando la realidad lo pide, y eso no es un fallo del plan.
Yo diseño y acompaño. La implantación depende del alcance.
Mi trabajo es el diseño de la forma de trabajo y el acompañamiento durante el cambio. Cuando hace falta configurar un sistema, montar integraciones o automatizar algo, cuando el alcance lo requiere puedo coordinar la implantación con tu equipo o con especialistas.
Lo definimos al principio: qué parte técnica entra, quién la ejecuta y hasta dónde llega mi papel. Así nadie descubre a mitad de proyecto que esperaba otra cosa.
Forma de trabajo objetivo
y plan de implantación.
No un informe sobre lo que habría que hacer, sino cómo va a funcionar el trabajo cuando esté hecho, y en qué orden se llega hasta ahí. Con lo que cambia para cada persona que participa en cada proceso.
- Los procesos reales de hoy, tal como funcionan de verdad
- Dónde se está perdiendo tiempo y por qué motivo concreto
- Los procesos rediseñados, paso a paso
- Quién es responsable de qué en cada punto
- Dónde se registra cada información y quién puede consultarla
- Qué herramientas hacen falta, cuáles sobran y qué debe conectarse
- Plan de implantación por orden, con responsables y plazos
- Acompañamiento durante los cambios y, cuando se acuerde, coordinación de la implantación técnica
Cuéntame cómo trabajáis hoy.
Ahí se ve mucho.
30 minutos, sin coste. Con dos o tres preguntas sobre cómo pasa el trabajo de una persona a otra se intuye bastante bien si esto es tu prioridad ahora o si antes hay otra cosa.
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