Más autonomía y criterio.
No más cursos.
Formación aplicada al trabajo real de tu equipo: las decisiones, las herramientas y las situaciones que ya tiene delante. Diseñamos las sesiones sobre ese contexto y añadimos seguimiento para que lo aprendido se pruebe, se corrija y se incorpore al día a día.
Videollamada · Sin coste
Una formación sirve si cambia lo que el equipo puede hacer después.
La sesión es una parte del servicio, no el servicio. Antes hay que identificar qué capacidad concreta falta, y después observar qué ocurre cuando el equipo intenta usarla en su trabajo, que es donde aparecen las dudas de verdad.
Por eso las sesiones se construyen sobre situaciones que ya están en la mesa: un dato que hay que interpretar, una propuesta que hay que evaluar, una herramienta que se acaba de implantar. Se practica con el trabajo, no con un caso de ejemplo.
Y por eso el seguimiento posterior forma parte del alcance: es el momento en que se corrige lo que no se entendió bien y se consolida lo que sí.
El objetivo es cubrir un temario
- Conceptos explicados de forma ordenada
- Ejemplos genéricos, válidos para cualquier empresa
- La sesión termina y ahí acaba el contacto
- Se mide la asistencia y la satisfacción
El objetivo es que el equipo sepa resolverlo
- Situaciones reales del trabajo de esas personas
- Práctica sobre esas situaciones, no solo explicación
- Feedback sobre cómo lo han resuelto
- Revisión posterior cuando aparecen las dudas de aplicarlo
¿Es este tu punto de entrada?
Formación tiene sentido cuando lo que falta está en las personas: criterio para decidir, soltura para usar algo o capacidad para interpretar lo que ven.
Lo que falta es capacidad, no estructura.
- Tu equipo ya trabaja en un área, pero necesita tomar mejores decisiones
- Dirección o comité necesitan criterio para evaluar inversiones, proveedores o propuestas digitales
- Se ha implantado bien una herramienta o un método y falta aprender a usarlo con criterio
- Quieres que alguien de dentro pueda sostener el trabajo sin depender de fuera para cada decisión
Si el problema no está en las personas.
- Si el proceso está mal diseñado, transformación digital
- Si los datos no son fiables, cuadro de medición, o transformación si el problema está en cómo se registran
- Si todavía no sabéis qué uso de inteligencia artificial tiene sentido, IA aplicada al negocio
- Si no sabes qué está fallando, diagnóstico
La formación no arregla un proceso mal diseñado.
Si alguien tiene que introducir el mismo dato tres veces porque el sistema está mal planteado, enseñarle a hacerlo más rápido no resuelve nada. Eso es transformación digital.
Y la frontera con medición: enseñar a usar el cuadro de mando que acabamos de implantar forma parte de la transferencia de ese servicio. Enseñar al equipo a interpretar datos y decidir mejor también en situaciones futuras es formación y acompañamiento.
Lo que se hace, según lo que haya que desarrollar.
No todos los programas llevan todas estas piezas. El alcance se acuerda al principio, en función de qué tiene que saber resolver el equipo y de cuánto tiempo puede dedicarle.
Entender, diseñar, aplicar, revisar.
El número de sesiones y la duración del acompañamiento dependen de la capacidad que haya que desarrollar y del tiempo que el equipo pueda dedicarle.
Qué necesita cambiar en la práctica
Conversaciones con quien decide y, cuando es posible, con las personas que se van a formar. La pregunta no es qué temario dar, sino qué debería poder resolver este equipo al terminar el trabajo que hoy no resuelve.
Diseñar sobre ese contexto
Sesiones, ejercicios y materiales construidos alrededor de las situaciones reales que hemos identificado. También se decide aquí el formato, el calendario y cuántas revisiones posteriores entran en el alcance.
Trabajar y aplicar entre sesiones
Las sesiones y, cuando el calendario lo permite, trabajo real entre una y otra. Es la parte que permite comprobar si una explicación empieza a convertirse en una capacidad: hasta que alguien no lo intenta por su cuenta, no aparecen las dudas que importan.
Revisar, corregir y consolidar
Revisiones donde el equipo trae lo que ha hecho: qué salió bien, qué se atascó y qué se entendió a medias. Se corrige, se refuerza lo que hace falta y se cierra con la guía de trabajo actualizada.
Sobre el alcance: el número de sesiones, la duración del acompañamiento y cuántas revisiones entran se acuerdan al principio. Prefiero cerrarlo antes de empezar, en lugar de dejarlo abierto y descubrir después que cada uno esperaba una cosa distinta.
El tema lo decide la capacidad que falta.
Estas son las áreas en las que suelo trabajar. No son cursos que se eligen de una lista: el programa se arma a partir de lo que el equipo necesita poder resolver, y a veces cruza varias de ellas.
Programa aplicado, guía de trabajo
y plan de acompañamiento.
Lo que se contrata no es contenido. Es definir qué debería saber resolver el equipo, trabajarlo con situaciones reales y acompañar la aplicación dentro del alcance acordado.
- La capacidad a desarrollar, formulada como algo concreto y comprobable
- Programa y calendario acordados, con el formato que encaje al equipo
- Sesiones construidas sobre situaciones reales de vuestro trabajo
- Práctica entre sesiones cuando el calendario lo permite
- Revisiones de seguimiento, en el número acordado al principio
- Guía de trabajo como referencia posterior y para nuevas incorporaciones
- Evidencias de aplicación acordadas, cuando se pueden definir
Dime qué debería poder resolver
tu equipo y hoy no resuelve.
30 minutos, sin coste. Con eso se ve bastante bien si lo que falta es formación o si el problema está en otro sitio.
Videollamada · Sin coste